Después de meses de incertidumbre y una carrera contrarreloj, dos belugas y cuatro delfines han encontrado un nuevo hogar en el Oceanogràfic de Valencia.
Para seis mamíferos marinos procedentes de Canadá, un vuelo de siete horas a través del Atlántico ha marcado el comienzo de una nueva etapa.
Cleopatra y Jelly Bean, dos hembras de beluga, junto con cuatro delfines —Tsunami, Lida, Echo y Marina— han llegado al Oceanogràfic de Valencia tras ser rescatados de Marineland, en Ontario. Su traslado forma parte de una operación internacional destinada a evitar que los animales fueran sacrificados tras el cierre del parque marino canadiense.
El viaje no ha sido, ni mucho menos, un traslado convencional.
Fueron necesarios meses de preparación antes de que los animales pudieran abandonar Canadá. Los especialistas veterinarios evaluaron individualmente a cada cetáceo, examinando su estado de salud y determinando si se encontraban en condiciones de soportar un viaje largo y complejo.
Los equipos también tuvieron que tener en cuenta las relaciones sociales entre los animales. Las belugas y los delfines son especies muy sociales, por lo que mantener a los animales junto a compañeros conocidos y reducir al mínimo el estrés fueron factores importantes a la hora de planificar su traslado.
Finalmente llegó el momento. Los seis animales fueron trasladados por carretera desde Marineland hasta Toronto antes de embarcar en un avión especialmente fletado con destino a España. Después de aproximadamente siete horas de vuelo, aterrizaron en Valencia, donde los especialistas del Oceanogràfic esperaban para continuar con la operación.
Su llegada ha sido descrita como un rescate que, en última instancia, ha salvado sus vidas. El Gobierno canadiense se había enfrentado a la difícil situación de encontrar un destino para los cetáceos que permanecían en Marineland, y documentos oficiales señalaban que, sin opciones adecuadas para su traslado, la alternativa era la muerte.
Valencia fue elegida como destino para las dos belugas debido a la amplia experiencia del Oceanogràfic en el cuidado de esta especie. El acuario también participó en el rescate de dos belugas procedentes de Ucrania en 2024, animales que vivían cerca de la zona de conflicto de Járkiv.
Los recién llegados no serán trasladados inmediatamente a las zonas abiertas al público. Por el momento, permanecerán en espacios alejados de los visitantes mientras sus cuidadores controlan cuidadosamente su estado de salud y comportamiento y les permiten adaptarse progresivamente a su nuevo entorno.
Solo cuando los animales estén preparados comenzará la siguiente etapa: introducirlos poco a poco en sus nuevas instalaciones y, cuando sea apropiado, con otros cetáceos.
El rescate también ha reavivado el debate sobre qué debería ocurrir con los mamíferos marinos cuando cierran las instalaciones que los albergan. Organizaciones defensoras de los animales han reclamado el desarrollo de santuarios marinos como alternativa al traslado de cetáceos en cautividad entre acuarios.
Pero para Cleopatra, Jelly Bean, Tsunami, Lida, Echo y Marina, la historia inmediata es una historia de supervivencia.
Después de un futuro incierto en Canadá, han llegado sanos y salvos a Valencia y, por ahora, se les ha dado algo que necesitaban desesperadamente: tiempo y un lugar al que llamar hogar.
Visite Valencia en esta excursión semanal con opción a visitar el Oceanogràfic



















